
Rompiendo Barreras
2300 hrs, mientras observó el firmamento, observo preocupado la decadencia creciente e inclemente que poco a poco nos rodea, sigilosa pero asechante, somos pocos los que logramos percibir la inestabilidad de nuestro sistema, pero son muchos los que buscan sacar beneficio de esto, aunado a ello, nuestra gente sigue cayendo, muriendo en manos del hampa, en manos de la decadencia humana.
Una vida exige mucho, nacemos, nos enseñan a vivir a base de fantasías para luego percibir en nuestra adolescencia lo duro que será el resto del camino, hasta que llega a nosotros el ser amado, esa persona que nos muestra la razón de nuestra existencia, la mitad exquisita de nuestra naranja, para luego complementar nuestro espiritu la llegada de nuestros hijos, razones por la cual, olvidamos lo tormentoso que se vuelve la vida alrededor, convirtiendonos en cómplices inconscientes de nuestro apocalipsis.
"A Chico Méndez lo mataron, era un defensor y un Ángel de toda la Amazonía, él murio a sangre fría, lo sabía Collor de Melo y también la policía, cuando los Angeles lloran, lluvia cae sobre la aldea, lluvia sobre el campanario, pues alguién murio, un Ángel cayó, un Ángel murió, un Ángel se fue y no volverá, cuando el asesino huía, Chico Méndez se moría, la selva se ahogaba en llanto, él dejó dos lindos crios, una esposa valerosa y una selva en agonía, cuando los Angeles lloran es por cada árbol que se muere, cada estrella que se apaga, Oh no!!!, un Ángel cayó, un Ángel murió, un Ángel se fue y no volverá...", excelente tema del Grupo Maná, que nos hace recordar nuestra razón fundamental para vivir, un solo árbol no hace montañas y mientras sigamos viviendo para nuestra propia satisfacción seguiremos siendo herramientas para nuestra propia destrucción.
La realidad no puede quedar escondida ante nuestros ojos y el llanto del caído jamás dejará de ser escuchado, mientras queden en pie Guerreros Extraordinarios...
